Indicaciones y técnicas quirúrgicas para la fijación intramedular de fracturas de extremidades
Características de los clavos intramedulares
Mínimamente invasivo: Los clavos intramedulares se insertan mediante pequeñas incisiones, lo que reduce el daño a los tejidos blandos circundantes y facilita la recuperación posoperatoria.
Estabilidad: Al actuar directamente dentro del canal medular, el clavo proporciona estabilidad a lo largo del eje longitudinal de la diáfisis, ayudando en la alineación y la cicatrización de la fractura.
Compartición de carga: Al estar posicionado dentro del canal medular, el clavo puede soportar parte o todo el peso corporal durante el proceso de curación de la fractura, reduciendo así la tensión sobre otras estructuras.
Ajustabilidad: Muchos sistemas modernos de fijación intramedular cuentan con tornillos de bloqueo ajustables, lo que permite al cirujano modificar la alineación de la fractura durante la intervención o después de ella.
Adaptabilidad: Los clavos intramedulares están disponibles en diversos tamaños y diseños para adaptarse a distintos tipos de fractura y localizaciones anatómicas.
Ventaja biomecánica: El diseño de los clavos intramedulares tiene en cuenta la biomecánica ósea, como la distribución de tensiones y la transmisión de cargas, lo que mejora la eficacia terapéutica.
Extraíble: Aunque muchos clavos intramedulares pueden permanecer in situ de forma permanente, también pueden retirarse tras la consolidación de la fractura, si es necesario.
Tipos de clavos intramedulares
1. Por resistencia: Clavos intramedulares rígidos, clavos intramedulares flexibles (por ejemplo, clavos de Ender, clavos TEN).
2. Por técnica de fresado: Clavado intramedular con fresado, clavado intramedular sin fresado.
3. Por dirección de inserción: Clavado intramedular anterógrado, clavado intramedular retrógrado.
4. Por método de fijación: Clavos intramedulares bloqueados, clavos intramedulares no bloqueados.
5. Por material: Clavos intramedulares de acero inoxidable, clavos intramedulares de titanio, clavos intramedulares bioabsorbibles.
6. Según la forma de la sección transversal: Clavos intramedulares canulados (huecos), clavos intramedulares sólidos.
Aplicaciones de la fijación intramedular
① Fijación intramedular bloqueada para fracturas del húmero
INDICACIONES: Fracturas localizadas desde 2 cm distales al cuello quirúrgico hasta 5 cm proximales a la fosa olecraniana.
Técnicas quirúrgicas:
Posicionamiento del paciente: Posición de sillón playero (la más utilizada habitualmente) o posición supina.
Incisión y punto de entrada: Se realiza una incisión longitudinal o transversal a 3-5 cm de distancia lateral del acromion. El músculo deltoides se divide de forma romboidal siguiendo la dirección de sus fibras para exponer la bolsa subacromial, que se extirpa si es necesario. Se protege el manguito rotador para exponer la tuberosidad mayor. El punto de entrada debe situarse medialmente al ápice de la tuberosidad mayor, aproximadamente a 5-10 mm por detrás del surco bicipital. Si la fractura es inestable, se pueden considerar dos tornillos para el bloqueo distal. Durante el bloqueo distal, debe tenerse especial cuidado en asegurar que la orientación de la tuberosidad mayor coincida lateralmente con el epicóndilo lateral del húmero, con el fin de minimizar la malalineación rotatoria del eje humeral.

② Clavija intramedular con bloqueo interno para fracturas diafisarias de tibia
INDICACIONES: Fracturas estables del tercio medio de la tibia (fracturas transversales, fracturas oblicuas cortas, seudartrosis). Fracturas inestables dentro del 60 % central de la longitud de la tibia (fracturas en la unión metafisaria, fracturas espirales largas, fracturas segmentarias, fracturas conminutas, fracturas con pérdida ósea). Está indicado principalmente para fracturas del tercio medio de la tibia. Aunque también puede aplicarse a fracturas proximales y distales de la tibia, la tasa de complicaciones es mayor, con un riesgo incrementado de consolidación viciosa.
Técnicas quirúrgicas:
Posicionamiento del paciente: Posición supina.
Incisión y punto de entrada:
Vista anteroposterior (AP): El punto de entrada se localiza en la intersección del eje mecánico de la tibia con la plataforma tibial. Esto corresponde a un punto ligeramente medial a la eminencia intercondílea lateral. Trace una línea paralela al eje mecánico en una radiografía estándar anteroposterior (AP), situada en el aspecto lateral de la plataforma tibial; esta línea debe bisecar la cabeza peronea.
Vista lateral: En una radiografía lateral estándar (donde los cóndilos femorales y las mesetas tibiales están superpuestos), el punto de entrada se sitúa en la «línea de división» —la unión (zona de transición) entre el borde anterior de la meseta tibial y el comienzo del eje tibial.


Radiografía AP estándar:
En una proyección AP correcta, se traza una línea a lo largo del eje mecánico de la tibia. Una segunda línea, paralela a este eje mecánico, se traza partiendo del borde lateral de la meseta tibial. Esta línea paralela debe bisecar exactamente la cabeza peronea.

Radiografía lateral estándar:
En una proyección lateral correcta, los cóndilos femorales medial y lateral deben estar esencialmente superpuestos, y las mesetas tibiales medial y lateral también deben estar superpuestas. En esta proyección lateral verdadera, se confirma que el punto de entrada se encuentra en la línea de división (la unión entre la meseta y el eje).

③ Clavado intramedular anterógrado con bloqueo para fracturas del eje femoral
INDICACIONES: Diversos tipos de fractura localizados desde 2 cm por debajo del trocánter menor hasta aproximadamente 9 cm proximal a la articulación de la rodilla (distal al istmo femoral).
Posicionamiento del paciente: Posición supina o lateral sobre una mesa para fracturas.
Incisión y punto de entrada:
Punto de entrada trocantéreo mayor: El punto de entrada se sitúa en la punta del trocánter mayor. En la proyección anteroposterior (AP), se dirige hacia el aspecto medial del canal medular; en la proyección lateral, se alinea con el centro del trocánter y el canal femoral. El punto de entrada trocantéreo mayor se utiliza frecuentemente en pacientes obesos, es técnicamente menos exigente y puede asociarse con tiempos operatorios más cortos y menores tasas de complicaciones en comparación con el punto de entrada en la fosa piriforme.

Punto de entrada en la fosa piriforme: El punto de entrada se localiza en la fosa piriforme (la depresión medial al trocánter mayor, en la base del cuello femoral), que constituye el sitio de inserción del tendón del obturador externo. Este es el verdadero punto de partida anatómico alineado con el canal femoral.

④ Clavado intramedular retrógrado con interbloqueo para fracturas de fémur
INDICACIONES: Indicado principalmente para fracturas supracondíleas de fémur, incluidas las fracturas supracondíleas conminutas y las fracturas conminutas intercondíleas tipo «T» y «Y» que afectan a la superficie articular. También es adecuado para fracturas femorales distales al istmo, incluidas las fracturas del tercio distal del cuerpo femoral, de la región supracondílea y de la región intercondílea, habitualmente dentro de los 20 cm de la articulación de la rodilla.
Posicionamiento del paciente: Posición supina.
Incisión y punto de entrada: Con la rodilla flexionada aproximadamente 30°, el punto de entrada ideal se localiza en el centro de la escotadura intercondílea, aproximadamente 1,2 cm por delante de la inserción femoral del ligamento cruzado posterior (coincidente con el eje del canal medular).

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