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Fijación externa (fractura simple del cuerpo del húmero, fractura en espiral).

Time : 2026-05-13

1. Consideraciones generales

Principios de la fijación externa modular

El fijador externo modular es óptimo para uso temporal. Se aplica rápidamente sin necesidad de radiografías intraoperatorias y puede ajustarse posteriormente.

Los detalles sobre la fijación externa se describen en la técnica básica para la aplicación del fijador externo modular externo metal fijador①②.

A continuación se indican consideraciones específicas para el cuerpo del húmero.

Escenarios típicos para el uso de la fijación externa

Existen dos escenarios típicos para utilizar un fijador externo en fracturas del cuerpo del húmero:

  • Pacientes politraumatizados con múltiples lesiones en las extremidades

  • Lesiones graves del húmero, incluidos daños extensos en los tejidos blandos con o sin lesiones neurovasculares

En ambas situaciones, el paciente se coloca típicamente en decúbito supino.

Nota sobre las ilustraciones

A lo largo de esta opción terapéutica se muestran ilustraciones de patrones fracturarios genéricos, clasificados en cuatro tipos diferentes:

A) Fractura no reducida

B) Fractura reducida

C) Fractura reducida y fijada provisionalmente

D) Fractura fijada definitivamente

2. Preparación del paciente y abordaje

Posicionamiento del Paciente

El paciente en decúbito supino es la posición preferida para la fijación externa.

También se pueden utilizar la posición de tumbona y la posición lateral.

Enfoque

Como en todos los segmentos de los huesos largos, se pueden definir zonas seguras para la colocación de clavos. En la situación típica de emergencia, el paciente se encuentra en decúbito supino. Por lo tanto, la zona segura del tercio distal del húmero no es práctica.

3. Inserción de clavos (diáfisis humeral)

Colocación de clavos

Para el puente del húmero se colocan dos clavos, uno proximal y otro distal a la fractura. Proximalmente, los clavos se colocan en posición anterolateral. Tenga cuidado de no lesionar el nervio axilar ni el tendón largo del bíceps.

Distalmente, los clavos pueden colocarse en posición lateral. Al hacerlo, existe un alto riesgo de lesión del nervio radial. Para reducir las lesiones del nervio radial, se recomienda realizar incisiones lo suficientemente amplias como para permitir la palpación y/o la visualización directa del nervio radial (evitando incisiones punzantes). Puede ser preferible utilizar una única incisión para la inserción de ambos clavos.

Consejo: Para minimizar el tamaño de la incisión y, al mismo tiempo, lograr una fijación adecuada en el fragmento distal, resulta útil insertar los clavos en direcciones divergentes.

Disección de tejidos blandos

Tras realizar una incisión punzante en la piel, practique una disección romba de los tejidos blandos con tijeras hasta alcanzar el hueso. El uso de fundas para fresas con trocar evita lesiones en las estructuras musculares, vasculares y neurológicas.

4. Cuidados posteriores

Cuidado de los orificios de fijación

Colocación adecuada de los clavos

Para prevenir complicaciones posoperatorias, la técnica de colocación de los clavos es más importante que cualquier protocolo de cuidado de los clavos:

  • Colocación correcta de los clavos (véase las zonas seguras), evitando ligamentos y tendones, por ejemplo, el tendón del músculo tibial anterior

  • Inserción correcta de los clavos (por ejemplo, trayectoria y profundidad), evitando la necrosis térmica

  • Ampliación de las incisiones cutáneas para aliviar la tensión de los tejidos blandos alrededor del punto de inserción del clavo (véase la inspección y el tratamiento de las incisiones cutáneas)

Protocolo de cuidado de los clavos

Diversos protocolos de cuidados posteriores para prevenir la infección en los orificios de fijación han sido recomendados por expertos de todo el mundo, por lo que aquí no se presenta un protocolo estándar para el cuidado de los orificios de fijación. No obstante, se recomiendan los siguientes puntos:

  • Los cuidados posteriores deben seguir el mismo protocolo hasta la retirada del fijador externo.

  • Los sitios de inserción de los clavos deben mantenerse limpios. Cualquier costra o exudado debe eliminarse. Los clavos pueden limpiarse con solución salina y/o una solución desinfectante/alcohol. La frecuencia de la limpieza depende de las circunstancias y puede variar desde diaria hasta semanal, pero debe realizarse con moderación.

  • No se recomiendan pomadas ni soluciones antibióticas para el cuidado rutinario de los orificios de fijación.

  • Normalmente no es necesario aplicar vendajes una vez que ha cesado el drenaje de la herida.

  • No es necesario proteger los sitios de inserión de los clavos durante la ducha o el baño con agua limpia.

  • El paciente o el cuidador deben aprender y aplicar la rutina de limpieza.

Aflojamiento de los clavos o infección en los orificios de fijación

Si un clavo se afloja o aparece una infección en el orificio de fijación, deben tomarse los siguientes pasos:

  • Retire todos los clavos implicados y coloque nuevos clavos en una ubicación sana.

  • Desbridar los sitios de los clavos en el quirófano, mediante curetaje e irrigación.

  • Tomar muestras para microbiología con el fin de guiar un tratamiento antibiótico adecuado, si es necesario.

Permitir que las vías de entrada infectadas por los clavos cicatricen antes de cambiar a una fijación interna definitiva; de lo contrario, se producirá una infección.

Movilización

Debe iniciarse el uso suave de la mano y el antebrazo tan pronto como el paciente tolere esta actividad, con cierta precaución si los clavos están cerca del codo. Los ejercicios pendulares o la movilización asistida del hombro deben considerarse tan pronto como sean tolerables.

Seguimiento

Revisar la herida a los 7-10 días posteriores a la cirugía. Se realizan radiografías para comprobar la reducción.

El paciente debe ser revisado cada 3 o 4 semanas mediante exploración física y radiografías hasta que se confirme la consolidación ósea y se recupere la amplitud de movimiento y la fuerza.

Si el fijador se utiliza para la fijación definitiva, debe dejarse en su lugar hasta que sea visible el callo óseo y el sitio de la fractura sea estable y no cause dolor. Recuerde el riesgo de unión tardía o falta de unión, por lo que debe supervisar al paciente y, si es necesario, considerar un tratamiento alternativo.

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