Enfoque innovador para la clavación intramedular de la fibula: una nota técnica

El clavo intramedular bloqueable para la fibula estabiliza las fracturas distales de la fibula en longitud y rotación mediante una pequeña incisión, lo que permite un tratamiento mínimamente invasivo de dichas fracturas. Además del clavo principal, el implante incluye un tornillo sindesmótico insertado de fuera a dentro, así como tornillos de bloqueo anteroposteriores, logrando una «distribución de la carga» que permite la movilización temprana del paciente. El abordaje mínimamente invasivo reduce también el riesgo de infección y de mala cicatrización de la herida.
Esta técnica enfatiza el punto de entrada óptimo para el clavo intramedular bloqueable de la fibula, basado en la calidad de la reducción, así como las indicaciones para la colocación del tornillo sindesmótico.
Reducción manual cerrada. Tomando como ejemplos las fracturas de tobillo de tipo 3 y 4 según la clasificación de Lauge-Hansen (supinación-rotación externa), se mantiene el tobillo en rotación interna y supinación, procurando alcanzar una posición casi anatómica.


Si se logra una reducción anatómica, el clavo intramedular puede insertarse desde el centro de la punta de la fibula.

Si la reducción cerrada fracasa, seleccione un punto de entrada que permita la inserción suave del clavo intramedular para aprovechar la presión y la plasticidad del implante y ayudar así a corregir la fractura hasta una posición anatómica. En este caso, el punto de entrada debe elegirse ligeramente dorsal y lateral a la punta de la fibula (distinto del punto de entrada recomendado por el fabricante, ubicado en la cara caudal central de la punta de la fibula).

3. Si ninguno de los pasos anteriores logra una reducción satisfactoria, se recomienda realizar una pequeña incisión sobre el sitio de la fractura para llevar a cabo una reducción abierta, tal como se muestra a continuación.

4. Respecto al tornillo sindesmótico: Cuando la clavija intramedular es suficientemente larga y se adapta adecuadamente al canal medular, las pruebas intraoperatorias pueden mostrar que la clavija proporciona una estabilidad adecuada a la sindesmosis. Si, tras la colocación de la clavija, la evaluación mediante la prueba del gancho o la prueba de estrés por rotación externa demuestra una sindesmosis estable, puede omitirse la colocación de un tornillo sindesmótico.
